jueves, 21 de junio de 2012

El sexo es gratis, si lo haces en línea


Ensayo fotográfico dentro de un burdel en Praga donde el sexo es gratis si lo haces en línea


Compartir digitalmente se ha convertido en un enorme afrodisiaco: la fotógrafa Hana Jakrlova explora los límites que difuminan a una prostituta y a su cliente, a un sujeto y a un objeto, en un provocador ensayo sobre el burdel "Big Sister"

Un cliente checa su desempeño  en el Heaven Room


La fotógrafa Hana Jakrlova creó este provocador ensayo sobre un “internet sex club” en Praga en el que nos invita a reflexionar sobre una sociedad donde todo tiene más valor si se comparte en línea –paradójicamente la virtualidad le inyecta una dosis de realidad a lo “real”. En el “Big Sister”, un ahora extinto burdel en Praga, se difuminaba la línea entre clientes y prostitutas: el sexo era gratis siempre y cuando se aceptara ser filmado y aparecer en un sitio de internet en tiempo real. Los visitantes del sitio pagaban por ver y en cierta forma prostituían a los clientes, que tenían sexo gratis, pero generaban dinero para la casa.
Jakrlova en su libro, del mismo nombre que el burdel, dice que este sui generis establecimiento es un síntoma extremo de nuestra época, donde “para que algo sea real y excitante debe de tenerse en línea”. Como si fueramos adictos a una sensación de potencia de multitud y, dentro de nuestra alienación, a un deseo de exhibición. O tal vez sea porque, como ocurría hace algunos años con la televisión, pensamos que si algo no pasa en la Red, en realidad no pasó y se desvanece en nuestra memoria (la cual no podemos compartir directamente como un archivo en línea). La realidad, nos han enseñado, es un fenómeno colectivo, un estado consensual, incluso un concilio que decide sobre qué  y cómo percibimos.

El “Harem Room” no tiene aire acondicionado y generalmente se prohíbe abrir las ventanas para crear una atmósfera de erotismo hermético


Por otro lado, Jakrlova resalta el reto que fue penetrar este establecimiento desde una mirada femenina. Aunque la prostitución es legal en la República Checa y en su caso siempre observó actos consensuados, no deja de haber una sensación de explotación en este comercio sexual digital. Por momentos sentía, relata, el deseo de actuar (no sexualmente) sino de forma que impidiera  la continuación de un proceso deshumanizador.

La habitación fetiche cuenta con herramientas y parafernalia erótica para practicar el sadomasoquismo.


Otra de los elementos llamativos de este sofisticado burdel es que por todos lados figuran las cámaras: se convierten en parte de la escenografía y en estimulantes eróticos del voyeurismo compartido.


Hace algunos meses publicamos una reflexión sobre los efectos de tener sexo conectados a la red (un estudio sugiere que en Estados Unidos al menos la mitada de los usuarios de Internet se mantienen conectados mientras tienen sexo). ¿Acaso la íntima energía que se intercambia, se devora, crece o se vampiriza durante la cópula también se transmite en línea y verdaderamente se borra, como ocurre en la física cuántica, la barrera entre el observador y lo observado, entre el emisor y el receptor, entre el que penetra y el que es penetrado? Si consideramos que, debido a las neuronas espejo, en nuestro cerebro el ver un acto sexual es prácticamente lo mismo que tener sexo, el sexo en la red es realmente una orgía planetaria en la cual participamos sin saber. Ver no es un acto pasivo, es una transformación a distancia, una invasión a través de la imagen.








Mujeres que tragan el semen de sus parejas tienen 40% menos probabilidades de contraer cáncer de mama

Investigadores de la de la Universidad Estatal de Carolina del Norte promueven la felación, con posterior consumo de semen, como una práctica benéfica para la salud.



Históricamente la felación ha sido una práctica que, no obstante su gran popularidad, se ha envuelto en el tabú del moralismo en diversas culturas. Y este fenómeno se intensifica cuando se trata de la posibilidad que tiene la mujer de consumir el semen de su pareja. Sin embargo, un grupo de investigadores de la Universidad Estatal de Carolina del Norte advierte que aquellas mujeres que lo hacen tienen  un 40% menos de probabilidades de desarrollar un cáncer.
“Yo animo a todas las mujeres del mundo a que practiquen la felación y que ésta, se convierta en la rutina más importante de su vida diaria” declara la doctora Helena Shifteer, quien encabezó la investigación. Pero el ánimo pro-felatio de esta científica va más allá, pues confiesa con evidente orgullo que ella siempre opta por tragarse la semilla de su marido, ritual que procura practicar al menos dos veces por semana para consolidar sus beneficios. 
Hasta ahora era bien sabido que el semen contiene propiedades altamente nutritivas pues contiene vitaminas C y B12, así como calcio, magnesio, fósforo, potasio y zinc. Por si no fuese suficiente, este arquetípica sustancia también es rica proteínas, sodio, colesterol y azúcares. Pero este estudio le atribuye al semen propiedades saludables que hasta ahora la ciencia había expuesto de manera tan tajante. Incluso ya en Pijama Surf habíamos hecho referencia a dicha investigación, sin embargo no estaba claro que la reducción de riesgo era tan notable (40%).
El estudio incluyó a 15,000 mujeres que regularmente practican sexo oral con sus parejas y que ingieren el fluído post-eyaculatorio. Las voluntarias probaron tener una propensión significativamente menor a contraer cáncer de mama que aquellas que no se entregan a esta práctica. Y, para fortuna de sus parejas, este acto debe de practicarse con regularidad si en que desean obtenerse estos tangibles beneficios. 

Patrones musicales predicen convulsiones epilépticas


Patrones musicales utilizados por Mahler predicen convulsiones epilépticas


La epilepsia y las composiciones de Mahler convergen en un electroencefalograma: al momento en que los pacientes presentaron un glissando, efecto sonoro utilizado por el músico austriaco, inmediatamente vino una convulsión, asegura estudio en Newcastle, Inglaterra.



En una reciente investigación en la Universidad de Newcastle, los científicos hallaron un nuevo patrón en la actividad bio-eléctrica del cerebro.
Con ayuda de un encefalograma, los investigadores fueron capaces de monitorear la actividad cerebral de pacientes que padecen epilepsia. Al revisar los resultados del estudio, los científicos quedaron estupefactos al hallar algo fuera de lo común en este tipo de pacientes: su actividad cerebral era similar a las notas musicales de las composiciones más famosas del músico austriaco Gustav Mahler.
La comparación entre el encefalograma y las notas musicales mostró claramente un glissando en ambos casos. Se trata de un efecto sonoro que pasa de manera repentina de un tono agudo a otro más agudo, o de uno grave a otro más grave, haciendo que los tonos intermedios se perciban hasta llegar al tono final.



El Dr. Cunningham, encargado de la investigación, dijo que las personas con epilepsia fueron monitoreadas en un periodo de 2 semanas. Durante este tiempo se percataron que cuando su cerebro hacía un glissando, la convulsión venía. En otras palabras, el movimiento musical alertó a los investigadores de la convulsión del paciente.   
“El estudio nos llevará a ofrecer a los pacientes con epilepsia una perspectiva más amplia acerca de su enfermedad y, concretamente, a que sepan ellos y sus familiares cuando viene una convulsión”, dijo el Dr. Cunningham.